Una mujer policía estadounidense fue detenida por conducir en estado de ebriedad por su esposo, que también desempeña la misma profesión, informó el martes la prensa de Nevada, oeste de Estados Unidos.
Foto: Mike y Charlotte, en tiempos mejores.
El incidente se produjo en la ciudad de Elko el sábado en la noche, cuando Charlotte Moore, de 36 años, fue interceptada conduciendo ebria cuando regresaba de una recepción, según el diario local Elko Free Press.
El caso de Moore se complicó cuando constató que el policía que la había interceptado era Mike Moore, su esposo y adjunto de la comisaría de Elko. La mujer se negó a someterse a un control de alcoholemia por lo que su marido se vio en la obligación de forzarla a hacérselo.
La tasa de alcohol en la sangre de Moore superó el límite autorizado, por lo que fue suspendida y se espera ahora una decisión de la justicia.
Fuente: http://es.noticias.yahoo.com/afp/20070815/tod-eeuu-policia-curiosa-f62056d_1.html
A lavar los platos
Opinión
Por Patrick Kluivert
Se sabe: no es fácil hacer cumplir la ley, sobre todo en este mundo, que está lleno de leyes, pero más lleno está de infractores de la ley. Si hasta los mismos hacedores de leyes la infringen, ¿qué podemos esperar del resto de los simples ciudadanos, que nos levantamos, compramos el diario y las facturas, vamos a trabajar, volvemos, miramos a Tinelli y nos dormimos, y así día a día? Y no sólo los hacedores de la ley la violan, sino también los que tendrían que hacerla cumplir y los que la defienden. Así estamos, diría Juan Di Natale, en su otrara al aire programa de televisión, que supo divertir mucho a pocos durante el tiempo que duró en pantalla.
De estos dimes y diretes (?) expuestos, se puede arribar a una conclusión acaso temeraria: no es fácil cumplir la ley. Y yendo más allá: ¿no habría que terminar con las leyes? Tal vez, al menos, sea hora de revisarlas. Fíjemonos, por caso, en el deporte más popular de nuestro país: si uno le vuela un fémur a un rival, amarilla. Si uno se saca la camiseta para festejar un gol, amarilla. Un despropósito.
En este caso en particular, paradigmático en cuanto al cumplimiento de la ley y lo que se puede hacer por practicarlo, vemos un claro ejemplo de Hombre Que El Mundo Necesita: Mike Moore, policía, que metió en cana a Charlotte, su mujer, también policía, porque ella manejaba a gran velocidad y alcoholizada.
Poco le importó su propia persona a Mike, sabiendo que se exponía a que Charlotte no le preparara la comida, le dejara de lavar la ropa, le suspendiera el sexo o, peor aún, comenzara a discutir el dominio del control remoto.
Así las cosas, entonces, queda claro que el camino para un mundo mejor es de la mano de gente como el agente Mike. Y, una vez más, también queda claro que "mujer al volante, peligro andante".








